Bienvenido al portal dedicado a los eventos astronómicos más fascinantes que viviremos próximamente, donde la Península Ibérica se convertirá en el escenario privilegiado de tres eclipses históricos. En este espacio encontrarás toda la información técnica y cronológica sobre estos fenómenos, junto con una guía completa para organizar tu propia observación de manera profesional. Nos enfocamos especialmente en tu seguridad, detallando las medidas de precaución esenciales para disfrutar del espectáculo sin riesgos, y te invitamos a explorar la programación especial del Museo de las Ciencias, que ofrece actividades y talleres diseñados para profundizar en los secretos del cosmos. Prepárate para descubrir cómo, cuándo y desde dónde ser testigo de este encuentro único entre el sol y la luna.
| PÁGINA EN CONSTRUCCIÓN |
Mirar un eclipse solar sin la protección adecuada es extremadamente peligroso, ya que la radiación solar puede causar daños irreversibles en la retina en cuestión de segundos. Aunque la luz ambiental disminuye durante el fenómeno, los rayos ultravioleta e infrarrojos permanecen intensos, pudiendo provocar retinopatía solar, una quemadura de las células fotorreceptoras que no causa dolor inmediato, pero puede derivar en ceguera parcial o total.
Como regla general nunca debe observarse el Sol directamente, ni con aparatos ni con filtros, ni a simple vista.
Para observar este evento de forma segura, considera estas pautas fundamentales:

Consejos para observar un eclipse de Sol sin riesgos
La observación de un eclipse de Sol entraña serios riesgos para la vista que obligan a tomar precauciones. Nunca se debe observar el Sol, haya o no eclipse, si no es a través de filtros especiales, pues incluso cuando la Luna ha ocultado casi por completo el disco Solar, su luminosidad sigue siendo suficiente para producir graves lesiones oculares. Sólo si se tratara de un eclipse total no sería necesaria protección durante los pocos minutos/segundos de la totalidad.
En los establecimientos especializados en astronomía o en los planetarios y asociaciones de aficionados normalmente se puede adquirir algún filtro especialmente diseñado para la observación del Sol con seguridad durante cortos periodos de tiempo, bien inferiores al minuto. Deben usarse sólo si se encuentran en buenas condiciones, sin raspaduras, perforaciones, arañazos, roturas ni dobleces. Conviene probarlas antes mirando una bombilla de incandescencia.
Los filtros “caseros” son totalmente desaconsejables. Se han usado desde películas veladas a viejos disquetes tipo floppy, pasando por radiografías, gafas de sol, CDs, cristales ahumados, gafas de soldador, filtros baratos para prismáticos y telescopios… De todos ellos el único razonable son los vidrios o filtros de soldador de alto grado (de 12 a 14), aunque sus cualidades ópticas pueden dejar mucho que desear. Los demás, o bien no filtran la radiación en el factor requerido, o bien no filtran adecuadamente todo el rango de longitudes de onda al que responde el ojo humano.

Una alternativa segura, si no se dispone del filtro adecuado, consiste en proyectar la imagen del Sol sobre una pantalla o cartulina blanca. Para ello se necesita una caja de cartón de al menos medio metro de longitud, abierta por un extremo. En el extremo opuesto (que dirigiremos al Sol) se practicará un pequeño agujero de 1 mm de diámetro. Sobre la pantalla blanca, situada fuera de la caja, cerca de su extremo abierto, se podrá ver la imagen del Sol, pequeña pero suficiente para apreciar el eclipse. Se obtendrá una imagen tanto mayor cuanto más larga sea la caja. No hay nada tan seguro como proyectar la imagen del Sol, a no ser que uno sepa muy bien lo que está haciendo y cuente con los filtros profesionales adecuados.
¿Cómo puedo saber si mis gafas son seguras?
La norma internacional EN ISO 12312-2:2015 establece los requisitos de seguridad que deben cumplir las gafas diseñadas para mirar directamente al Sol, como ocurre durante un eclipse. Esta norma es distinta de la ISO 12312-1, que regula las gafas de sol normales, y solo la 12312-2 es válida para la observación solar directa.
Debemos tener en cuenta:
- El cumplimiento de la norma ISO debe estar indicado claramente. Busca la inscripción «EN ISO 12312-2:2015» en las gafas, su embalaje o las instrucciones. Si solo pone «ISO 12312-1» (uso general), no son aptas para mirar el Sol.
- Si las has comprado en la UE, deben llevar el marcado CE auténtico, y no simplemente impreso o sellado y sin más justificación.
- Fíjate en el etiquetado. Debe aparecer el nombre del fabricante, advertencias sobre el uso seguro, instrucciones claras de conservación y, si aplica, una fecha de caducidad.
- Examina las gafas físicamente. Si el filtro está rayado, suelto, doblado, tiene zonas más claras o se le nota algún defecto, no debes usarlas. Un solo punto débil puede dejar pasar suficiente luz como para dañar la vista.
- Consulta fuentes fiables. Organismos como planetarios, asociaciones astronómicas o entidades científicas suelen recomendar distribuidores o productos que han pasado controles de calidad.

vnbvnb
De los eventos astronómicos que más fascinación despiertan, por su espectacularidad y, localmente por su inusualidad, son los eclipses totales de Sol. El lugar en el que se producen, la oscuridad llega en pleno día de forma más o menos acusada, y pueden incluso llegar a verse estrellas y algún planeta.
Sabemos por qué se producen y está dentro de la mecánica celeste, siendo procesos físicos predecibles, pero no siempre ha sido así, de hecho, en el pasado causaban admiración y miedo, estando rodeados de misterio, supersticiones y malos augurios.
Haciendo uso de efemérides, sabemos que desde el año 1000, en la península, hemos tenido 23 eclipses totales y 18 anulares.
| Siglos | XI | XII | XIII | XIV | XV | XVI | XVII | XVIII | XIX | XX | XXI | XXII | XXIII |
| Totales | 1 | 0 | 1 | 2 | 5 | 2 | 4 | 2 | 4 | 2 | 3 | 1 | 1 |
| Anulares | 2 | 2 | 2 | 3 | 3 | 2 | 1 | 2 | 0 | 0 | 5 | 3 | 0 |
| Total | 3 | 2 | 3 | 5 | 8 | 4 | 5 | 4 | 4 | 2 | 8 | 4 | 1 |
17 de abril de 1912

El último eclipse total que pudimos ver desde la península fue el 17 de abril de 1912. En realidad, fue un eclipse híbrido, que durante una parte del recorrido se pudo ver cómo total y en otra como anular, aunque en la pequeña zona de la península donde se vio solo fue anular.
30 de agosto de 1905

Si nos queremos remontar a un verdadero eclipse total en la península, nos tenemos que ir al 30 de agosto de 1905.
8 de julio de 1842

Y si nos centramos en la ubicación donde actualmente se encuentra el Museo de las Ciencias, en la ciudad de Cuenca, el último eclipse total solar que se produjo fue el 8 de julio de 1842. Llegó a permanecer en totalidad algo más de un minuto y medio.
19 de julio de 939

Quizás, uno de los eclipses históricos que fueron totales en Cuenca y en parte de la península, y que no podemos dejar de recordar, es el del 19 de julio de 939, y que la totalidad, en nuestra ciudad, llegó a una duración de casi cuatro minutos. En aquellas fechas, los ejércitos del rey Ramiro II (situados entre los ríos Pisuerga y Duero) y los del califa Abd al-Rahman III, en la batalla en la que estaba en juego las tierras del Duero, tras la salida del Sol, estando ya dispuestos para la batalla, el Sol comenzó a iluminar cada vez menos, llegando al punto en que la oscuridad, en pleno día, lo cubrió todo, haciendo que los animales volvieran a sus refugios (en esta zona el eclipse no fue total, cubriéndose cerca de un 95% del Sol, aunque en Cuenca sí que lo fue). Ambos ejércitos asustados y temerosos detuvieron sus disputas. Podemos encontrar crónicas que lo describen:
“Encontrándose el ejército cerca de Simancas, hubo un espantoso eclipse de sol, que en medio del día cubrió la tierra de una amarillez oscura y llenó de terror a los nuestros y a los infieles, que tampoco habían visto en su vida cosa semejante. Dos días pasaron sin que unos y otros hicieran movimiento alguno.”
Kitab ar-Rawd
“El sol padeció terrible eclipse, en el día en el que en España Abderramen rey de los sarracenos, fue vencido en una batalla por el cristianísimo rey D. Ramiro.”
Manuel Bachiller “Antigüedades de Simancas”
El susto les duró unos cuantos días hasta que empezaron de nuevo la batalla, que finalizó con victoria de Ramiro II. Fue la famosa batalla de Simancas, siendo, además, la primera victoria que se obtiene contra al-Ándalus y que tuvo amplia repercusión en el resto de Europa.
Tras estas líneas de historia, queda de manifiesto lo extraordinario e inusual de estos eventos, por lo que merecen de una atención especial y hay que darles la importancia y relevancia que se merecen.