El cielo del mes: noviembre

LOS PLANETAS

Mercurio puede observarse la primera semana de noviembre sobre el horizonte Este­ Sureste poco antes de la salida del Sol, con mayor facilidad cuanto más cerca nos encontremos del inicio del mes. Pasa por su conjunción superior el día 29.

Venus resplandece con magnitud -4.5 hacia el Suroeste al anochecer, un poco más alto sobre el horizonte conforme avanza noviembre. Permanece visible hasta aproximadamente una hora después de finalizado el crepúsculo. A lo largo del mes atraviesa la constelación de Sagitario.

Marte puede observarse sobre el Este-Sureste durante el alba. A primeros de noviembre se ve con dificultad debido a su reducido brillo (magnitud 1.6) y escasa altura sobre el horizonte. El primer tercio del mes se sitúa en Virgo y el resto en Libra.

Júpiter es visible la primera mitad de la noche a comienzos de noviembre. Se desplaza lentamente por la parte oriental de la constelación de Capricornio mostrando una magnitud de -2.4. A medida que pasan los días su ocaso se va adelantando, hasta llegar a producirse una hora y media antes de la medianoche a finales de mes.

Saturno es visible las primeras horas de la noche con magnitud 0.7 en Capricornio.

ECLIPSES

La mañana del 19 de noviembre se produce un eclipse parcial de Luna, prácticamente invisible desde España. Tan solo desde el noroeste peninsular y las islas Canarias occidentales es posible contemplar el inicio del eclipse (a las 07:19 TU) muy pocos minutos antes del ocaso lunar. En ese momento nuestro satélite casi acaricia el horizonte Oeste­Noroeste y la claridad del alba es ya muy elevada. La sombra terrestre comienza a oscurecer el disco lunar por su borde más alejado del horizonte.

LLUVIA DE METEOROS

Las Leónidas son visibles entre el 6 y el 30 de noviembre, con su máxima actividad el día 17. Se recomienda observarlas este día en la media hora previa al inicio del alba, una vez que la Luna, prácticamente llena, se ha retirado. Su radiante se encuentra en la hoz de Leo. Las partículas que causan esta lluvia, procedentes del cometa Tempel­Tuttle, entran a nuestra atmósfera a muy alta velocidad (71 km/s).